Las Pruebas de Producto tienen el objetivo de hallar respuestas sobre la aceptación de un bien o servicio en el mercado. Lo que se busca son las reacciones de los consumidores ante el bien o servicio evaluado. 

 

Concretamente, existen 4 distintas modalidades de Pruebas de Producto, cada una procurando alcanzar un objetivo específico distinto. 

  1. Pruebas frente a la competencia: Miden el rendimiento de un bien o servicio nuevo con respecto a otros que competirían con él. 
  2. Pruebas de mejora del producto: Determinan si una nueva versión mejorada de un bien o servicio debe sustituir al actual.
  3. Pruebas de ahorro en costos: Determinan si un bien o servicio podría y/o debería ser sustituido por uno similar de menor costo.
  4. Pruebas de idoneidad de concepto: Determinan cuál versión de un bien o servicio, entre diferentes variaciones del mismo, coincide más con el mensaje que se transmite en la campaña publicitaria. 

 

Llevando a cabo una prueba de producto, la empresa o institución obtiene información sumamente valiosa relacionada con el comportamiento del consumidor ante el bien o servicio que desea insertar o promocionar en el mercado. Entre la más relevante se encuentra: 

Este tipo de prueba da la posibilidad de recoger las impresiones sobre un bien o servicio antes de que se incurran en los altos costos de distribución, promoción y mercadeo. Así la introducción de este en el mercado será más segura y exitosa. 

 

En la actualidad se vive en un mercado cada vez más competitivo en el cual se producen rápidos cambios en las cuotas de mercado de un bien o servicio causados por la mejora del mismo. En este ambiente de alta competitividad y rápido cambio es que las Pruebas de Producto demuestran su utilidad para las empresas o instituciones.